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Recomendaciones para comprar un juego de mesa moderno

 

Elegir qué juego de mesa comprar puede llegar a ser una tarea ingrata. Hay tantos factores en los que poner atención: precio, gustos personales, disponibilidad, atractivo visual, y quién sabe qué otros. Como todo “producto” que un “consumidor” necesita, la decisión de comprar un juego es tremendamente personal... O eso creí mucho tiempo.

 

El hecho que decidan por tí qué comprar pareciera no tener mucha gracia. Mal que mal, el que está gastando sus billetitos para comprarse un juego eres tú, ¿cierto?  Pero, aunque no lo crean, muchas veces el éxito de una compra está en lo que los demás quieren.

 

Me toca muy seguido recomendar juegos, y a veces la gente se sorprende con mis preguntas acerca de su entorno, y más se sorprende con mis recomendaciones. Lógicamente toda sugerencia proviene de una subjetividad, que es mi concepción sobre si algo es entretenido o no. Pero creo que tengo suerte al recomendar, porque pareciera ser que la gran mayoría de las veces le achunto.

 

Elegir qué juego de mesa comprar no es fácil, especialmente si te hablaron de los juegos de mesa modernos, o ya probaste alguno de ellos. Y tomar la decisión acertada es aún más difícil. Hay gente que recurre a rankings internacionales de juegos de mesa, y debo confesar que yo también lo hice por mucho tiempo. De hecho, el comienzo de mi colección de juegos partió así, fijandome solamente en que ranking tenía un juego, o si todo el mundo lo compraba, o si era o no “hot” en ese momento. Y no me arrepiento, pero ya no lo hago más.

 

No me malinterpreten, algunos rankings dan a juegos como Puerto Rico, Agrícola, Dominion y otros como juegos “imperdibles” y puede que para muchos sean así, pero para mí no. El Puerto Rico lo encontré una obra de arte, fantástico. El Agrícola no me llamó la atención después de jugarlo 3 veces. El Dominion, simplemente no me gustó a la primera. Sobre gustos no hay nada escrito.

Pero ¿saben? Sí hay un par de cosas escritas. Tengo en mi colección cientos de juegos “cabezones”, de esos que de tanto pensar se te podría derretir el cerebro. Juegos geniales,, de una innovación y creatividad a otro nivel. Juegos que pude jugar... sólo un par de veces. Lo que pasó fue muy simple, nadie quería jugarlos conmigo, y no porque yo fuera muy buen jugador, sino simplemente a la mayoría no les gustaban. Después de un tiempo, muchos de esos juegos comenzaron a acumular polvo.

 

Esa es mi experiencia personal. Puede ser que ustedes tengan mucha mejor suerte que yo, y que todos sus amigos disfruten de ese tipo de juegos. Lo que es yo, mis amigos prefieren juegos más light, o con más interacción, o que produzcan risa fácil, o que simplemente sean más cortos. Y creo que eso le pasa a la gran mayoría.

 

Es por eso que mi primera recomendación para comprar juegos es que se fijen con quienes van a jugar. Yo hasta el día de hoy separo mi colección en dos: los juegos que yo quiero jugar (y los que quiero jugar siempre!) y los que sé que a mi familia y amigos les gustaría jugar. Obviamente, intento que estos otros también me gusten a mí. Ya no me omnubilo con rankings internacionales, ni con productos “hot”. Ahora busco más detenidamente, viendo las temáticas de juego, viendo su tiempo de duración, viendo “hasta cuantos jugadores aguanta”, etc. Empecé incluso a comprar juegos para niños sin siquiera tener hijos, porque veo que mis sobrinos están ávidos por jugar siempre.

 

Fue así como encontré juegos como 6 Nimmt!, un juego de cartas rápido pero donde 10 jugadores lo pasan excelente y todos al mismo tiempo. Y no está ni cerca del tope de los rankings. Me di cuenta que con mis amigos que gustan de los juegos más cabezones no había necesidad de tener que jugar juegos top ten. Un día les mostré el Executive Decision, un juego que está bajo la “medianía de la tabla” como dirían los futboleros, y quedaron maravillados, porque además de encontrar un gran juego, encontraron un tremendo ejercicio mental.

 

Un amigo compró el Bohnanza y al tiempo me dijo que estaba muy decepcionado. El juego, para una gran mayoría (incluso para mí) es tremendamente entretenido y para él no funcionó bien. ¿Qué pasó? Al conversar con él me di cuenta que solamente jugaba con grupos de máximo 3 personas, y el Bohnanza, para que realmente brille, necesita a más de 4. Fue así como le recomendé el Ticket To Ride y para un juego más desafiante, el Cosmic Eidex. Quedó fascinado con los dos.

 

Partícularmente en mi familia se criaron jugando juegos de cartas tradicionales, como el Carioca o la Canasta.  Fue así que tuve que adaptarme a sus gustos (y ahora estoy fascinado!) y comencé a enseñarles juegos de cartas que coincidieran en parte con lo que ellos buscaban.  Ahroa no dejan de jugar Gerüchteküche y Wizard.  El primero es un juego simple tipo Go Fish, y el segundo uno más complicado de bazas, pero ambos resultaron ser tan atinados que mi familia se entretiene a montones con ellos.  

 

Cuando uno juega con niños, en todo caso, la decisión es más fácil. Los niños tienden a maravillarse con cualquier cosa novedosa que les muestres. Pero ojo, hay niños que son más físicos y otros que son más intelectuales. Se me ocurrió mostrarle a un niño que su mundo era la pelota, un juego de tablero clásico: el Tablero Chino. A los 10 minutos ya estaba aburrido y mirando hacia el patio. Fue ahí donde se me encendió la ampolleta: se me ocurrió traer el Hands Down, un juego de cartas donde al hacer un par debes golpear una maquinita. El resultado fue inmediato, y ya no necesitó más de mi compañía porque otros niños ya habían copado la mesa.

 

Hay también niños más intelectuales, y con esos casi siempre resultan los juegos de madera, como los Gigamic, o los juegos clásicos, como el Tablero Chino o el Othello. Después de eso son capaces de enfrentar, y en muy poco tiempo, juegos bastante más desafiantes, es cosa de esperar.

 

En fin, la recomendación esta dada: te recomiendo que en tu casa tengas dos tipos de juegos: aquellos que a tí te gustan y te quitan el sueño, y juegos que al resto de la gente les guste y que a tí también te atraigan. ¿Simple, no?